A poco no?

Crónicas del metro
columna

Por: Claudia Rio

Lo que les voy  a platicar fue hace días y en plena época de inundaciones las cuales por fortuna ya pasaron. Cuando iba de regreso y ya bastante cansada de mis labores,  fue en la estación  de la línea B  donde se soltó tremendo aguacero, pero no sólo me  refiero a la línea B en específico, si no a la estación Nezahualcóyotl, que como recordaremos es uno de los sitios que más suele inundarse. No sé a qué se deba, posiblemente no han destapado lo suficiente o sea el desbordamiento de Rio de los remedios…Qué tiene que ver una cosa con la otra?, la cuestión es que por el simple hecho de pasar por la estación de Neza ya te expones a que te den una buena bañada y no hablo precisamente de las limpias, ahí es cuando te preguntas si la gente que viene manejando lo hace sin querer o con alevosía. El caso es que cuando entré a la estación mencionada,  cerca de los torniquetes caían no gotas, si no cascadas de  agua, literal, ya no se trataban de simples gotas de agua si no de cascadas de agua y es cuando dices,”mejor sálganse, se mojan menos”. El caso es que no se en que momento iba  a dejar de funcionar el metro como sucedió en ocasión anterior, lo único que le pedí al todo poderoso que fuera después de llegar a mi destino. Llegando a Oceanía hubo mujeres que cargaban niños en brazos y por fortuna les cedían el asiento, el problema y es que eran  varias la mujeres que tenían este problema, esto sin mencionar las otras dificultades por la que pasaron, que era uno, los resbalones que se daban entre los pasillos de los vagones y no por torpes sino por los charcos de agua que había dentro de ellos, aunado a los terribles frenones que  el metro daba en cada parada. Así que imaginen lo titánico que es estar dentro del transporte público cargando un niño en brazos y más en épocas de lluvia. Fue lo que sucedió con una mujer que le cedieron el asiento, pero al momento de tomarlo la pobre con el frenón del metro se cayó en el asiento con todo y niño. Entiendo que la situación es difícil y a cada uno nos tocó bailar con la más fea, pero a veces pienso que si cada uno de nosotros aprendiéramos la auto sustentabilidad nos ahorraríamos muchos problemas. Porque creen que los alimentos son cada vez más caros; no quieren hacer creer que por las inundaciones y las sequías es que hay poca producción, bueno, hay poca producción para el sector público, pero para el privado esto no sucede, entonces, lo que sobra es lo que nos venden a nosotros, ni siquiera lo regalan. Es decir, que conviene venderle al mayorista a menor precio para que este mismo nos venda a nosotros, que al minorista de manera directa que somos nosotros. Por ejemplo, es más conveniente venderle a las grandes empresas que al consumidor promedio. Eso de que hay escases de alimentos es una gran mentira, lo que pasa es que no está permitido traer a la ciudad más alimento del “necesario” porque tendrían que bajar su precio. Es ahí donde se da el verdadero negocio para los que tienen el poder. Ahora bien, imaginemos entonces que cada familia fuera autosustentable, que cada uno se dedicara al cultivo, ya no tendríamos tanta necesidad de comprar de manera externa por lo que al bajar la demanda los precios de los alimentos tendrían que bajar también; la cosa es los mexicanos aún no tenemos esa cultura de generar nuestros propios alimentos y nuestras propias fuentes de energía, esto con la finalidad de ya no tener esa necesidad de dependencia externa. A poco no?

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Publicado en Columnas.